Por Susana Freire
Fotografías: Álvaro Inostroza
Corría la década de los 80 y el artista visual Mario Ibarra Catalán hacía de las suyas con el arte del grafiti en la ciudad de Valparaíso, como una contrapropuesta gráfica a los rayados políticos que abundaban en esa época, que lo relacionaba a lo "paté-tico" del período para "los que queríamos ser artistas en el puerto", dice. En este contexto empezó a firmar sus obras con el seudónimo de "Paté", ya que sus grafitis siempre tenían la forma de este embutido con amarra en los extremos. Y así se hizo conocido en el ambiente artístico con este particular distintivo.
Su trabajo está en permanente búsqueda y reflexión crítica acerca de la praxis de la pintura formal y la expansión de ésta a los medios tecnológicos e instalaciones artísticas. "Lo que habla también de la diferencia entre ser pintor y ser artista visual y de la relación subjetiva que establece el artista con su entorno y con el mundo. Interconexiones sociales y culturales que también ligo a mi labor docente en la Facultad de Arte de la Universidad de Playa Ancha, que se prolonga por 12 años", explica "Paté".
Ha expuesto en Europa, Estados Unidos, Latinoamérica y Valparaíso y sólo una vez en Santiago. Hoy ha instalado su creativo trabajo en el Centro Experimental Perrera Arte.
"La muestra que presento en esta ocasión es una puesta en escena de carácter retrospectivo e instalativo, donde la obra se flexibiliza, se fragmenta y se acomoda a las características del espacio. La puesta en escena de ‘Paté en La Perrera’ selecciona obras de proyectos antes expuestos como ‘Chile pin-up’, ‘Cuerpo chileno post dictadura’, ‘Robotichile’, ‘Monstruo contemporáneo genéticamente neobarroco’, cuerpos de obras que exhiben discursos metafóricos visuales de los hechos históricos acontecidos en el país en el período de la dictadura, transición y la postransición democrática", comenta el artista.
-Una de sus características es la utilización de distintos soportes visuales, ¿a qué se debe?
-Mi punto de entrada al discurso visual es la pintura formal y su praxis, lo que ha derivado en el tiempo a la expansión de este lenguaje tradicional hacia otros lenguajes visuales contemporáneos que cuestionan la condición estática de la imagen pictórica. El desarrollo de ese relato amplía las posibilidades de expresar contenidos y provocar emociones. La conjunción de audio, imagen, movimiento y relato, favorece el poder comunicacional de la obra. Los nuevos medios permiten liberar y ampliar las posibilidades de la pintura, donde el espectador está inserto en la obra, y es gracias a esta interacción que la muestra alcanza un significado, valor y existencia.
-¿Cuál es el mensaje que das?
-El mensaje viene desde la praxis, el respeto por las facturas de las obras, el respeto por el oficio, por las tradiciones que se han cultivado en lo que se llama "la cocina del arte", con esa necesaria inquietud por la metamorfosis, la alquimia, el cambio y los procesos de enfrentamiento ante nuevas lecturas del quehacer social, artístico y político.
-¿Qué proyectos tiene en carpeta?
-El futuro son trabajos asociativos de circulación con artistas visuales (Antonio Guzmán, Héctor Siluchi, Ricardo Villarroel, entre otros). Lo más próximo es en noviembre con dos proyectos denominados "Translocal" y "Match box: la imagen prestada". El primero se inaugura el 5 en el Instituto Arcos en Santiago; y el segundo será presentado el 22 en el marco del Festival de Cine de Viña del Mar. En ambos participan artistas españoles, cubanos, mexicanos, argentinos, paraguayos, peruanos, bolivianos y chilenos.
"Para el 2010 tengo ‘Campo expandido’ en la Fundación Migliorisi en Asunción, Paraguay y ‘Rastros el ojo privado’, proyecto que ha estado circulando por el vecindario latinoamericano desde el año 2006, totalmente autogestionado. El proyecto circula con obras realizadas por artistas visuales contemporáneos sobre soportes sábanas. Se ha expuesto en Morelia, Guadalajara, Lima, Asunción, Valdivia, Valparaíso y Santiago. El recorrido será por Europa en el 2010".